Recuperación Muscular
La recuperación comienza cuando terminas la última repetición y puede permanecer por varios días, dependiendo de como hayas entrenado y el daño que hayan recibido las fibras de los músculos. Estos precisan recuperarse a dos niveles: metabólico y estructural.
La recuperación metabólica:
implica rellenar los combustibles musculares como el glucógeno, forma acumulada de carbohidratos; trifosfato de adenosina (ATP), la energía básica de todas las células; y el fosfato de creatina (CP).
El ATP promueve las contracciones musculares y se acumula en el músculo.
El cuerpo también puede descomponer el glucógeno para conseguir ATP. La creatina forma CP en las células musculares, y luego se usa al entrenar con pesas para crear más ATP.
Cuando entrenamos con alta intensidad, el ATP se descompone más rápido de lo que puede sintetizarse.
La recuperación estructural:
implica reconstruir las proteínas de las fibras musculares que han sido dañadas durante los entrenamientos intensos. Se causa daño adicional mediante los radicales libres, y algunos investigadores suponen que son responsables de producir más daños que la sobrecarga mecánica.
El músculo se compone básicamente de agua, y el agua se pierde a través del sudor y la expiración, por lo que las células musculares necesitan una hidratación adecuada para conseguir densidad y tamaño.
La recuperación del sistema nervioso:
Vamos a hablar ahora brevemente de la recuperación del sistema nervioso.
El ejercicio intenso puede agotar los neurotransmisores como la acetilcolina, la dopamina y la norepinefrina. Estos elementos químicos facilitan la comunicación entre el cerebro y los músculos.
Cuando se agotan, la capacidad cognitiva y el rendimiento sufren.
Pero las tácticas adecuadas de recuperación y la suplementación inteligente pueden restaurar esos preciosos elementos.
Optimizar la recuperación puede suponer la diferencia decisiva en los progresos del gimnasio. Para ayudarte a volver a tu 100% lo más deprisa posible, utilizad las siguientes ventanas de recuperación.
Damos para cada una de ellas los componentes físicos y alimenticios adecuados.
Recuperación antes de entrenar:
Aunque la recuperación se inicia técnicamente después del entrenamiento, podemos prepararla desde antes del ejercicio.
Recuperación nutricional
Tomar una bebida con cafeína no solo sirve para aumentar la fuerza y la energía sino también para recuperarse.
Un estudio del 2007 de la Universidad americana de Georgia descubrió que los atletas que tomaban cafeína antes de las contracciones negativas de un entrenamiento de fuerza experimentaban menos dolor muscular y perdían menos fuerza que quienes tomaban un placebo.
Además, la cafeína permite recuperar más del 65% de los niveles de glucógeno muscular al compararlo con el consumo de carbohidratos solos.
Recuperación física:
Un método de entrenamiento que ha demostrado favorecer la recuperación y reducir las agujetas tiene el nombre de cardioaceleración.
Investigadores de la Universidad de California pusieron a atletas entrenados a hacer durante nueve semanas un programa completo de pesas que utilizaba repeticiones lentas para acentuar el daño muscular.
El grupo que hacía la cardioaceleración -que incluía un calentamiento de 20 minutos para alcanzar del 60 al 80% del máximo de pulsaciones y 30 a 60 segundos de aerobios entre series para mantener ese intervalo- experimentó menos agujetas que el grupo que entrenaba normalmente.
Los científicos de la UC sugieren que las pulsaciones elevadas aumentan el flujo sanguíneo hacia el músculo, lo que implica mayor aporte de oxígeno, glucosa y aminoácidos.
RECUPERARTE YA:
Toma una bebida energética que aporte 200 a 400 miligramos de cafeína durante el entrenamiento o toma una pastilla de cafeína durante la hora anterior al ejercicio.
No olvides que debes consumir un vaso de agua cada 15 ó 20 minutos.